mayo 07, 2009

Emotionless game



Mantendrías el juego un poco más, sin importar el daño ¿cierto?, si quisieras claro. Pero el interés se pierde con rapidez, se fuga con la brisa marina. Y ya no quedan repuestos de las máscaras que salían para proteger el orgullo.

Agotadas las reservas de paciencia, ingenuidad y esperanza, me recuesto cansada en mi memoria, supervisando los recuerdos que irán a parar a un cajón.

Me he puesto a pensar que ya no puedo recuperar ése tiempo que escurrió de mis manos sin poder detenerlo. No es que lo quiera de vuelta... Pero los minutos caídos me reclaman un propósito, una razón, una palabra de consuelo al menos, para calmar su agonía.

Planeo quizá, ir a burlarme de la ironía en los brazos de Morfeo, y tomaremos una copa de ambrosía, brindándo por los caminos inesperados que nos depara el destino. Si me siento de humor, le narraré una historia, que ha sido dicha incontables ocasiones, pero ésta vez con un matiz distinto e innovador, distorcionada por la perspectiva mortal y adornada por deliciosas paranoias.

Jugaré inquieta entre los sueños propios y ajenos, ignorando las heridas superficiales e internas, minimizando su existencia, maximizando mi comodidad.

Reanudaré el pensamiento ilógico y coherente. Contradiciendo la contradicción hasta acabarme también los desvaríos y terminar de quitarle sentido al dolor.

mayo 05, 2009

Lo lamento



Discupla no ser un ángel, y que haya olvidado mis alas desde siempre en algún rincón del armario. La luz divina no ilumina mi silueta, que más bien, camina en vulgares sombras.

Perdona que no pueda deslumbrar con una sonrisa llena de ternura, y que mi risa se asemeje más a la carcajada de la bruja malvada de Disney...

Disculpa que mi sueño de pequeña no haya sido ser una princesa, despertada con el beso de su príncipe azul, para luego cabalgar en el atardecer después de una boda perfecta.

Lamento que mi sueño haya sido más bien de poder y control, mucho poder y control...

Lamento en verdad no haber llorado al ver La vida es bella, ni cuando Jack desaparece en las profundidades del océano... lamento mi discapacidad emocional para expresar cariño, físico y verbal.

Deberás perdonar también que no me cause alegría ver a un pequeño niño o niña corriendo por la calle, o a un bebé siendo cargado y besado por su madre... Lo siento, simplemente no me causan ninguna emoción significativa, lo sabes.

Nunca he comprado algo de comida para llevar a los desamparados, y nunca haría algo de servicio comunitario sin obtener un beneficio a cambio.

Algunos afirman que mi corazón es tan frío como la piedra o el metal, otros aseguran que en realidad no tengo corazón... Lamento sonreír cuando me lo dicen y cuando me entero de que hablan mal a mis espaldas...

Discupla cuando me quedo callada por largo rato, sumida en mis pensamientos. Disculpa que sepa mentir con soltura cuando la situación lo requiere...
Disculpa que no me importen los medios por los que consiga lo que quiero...
Disculpa cuando me siento acorralada y se me escapan frases hirientes, bañadas en veneno... y lamento sentir placer cuando lo hago...

Lamento caminar en el mundo como un ser retorcido y perturbado, sarcástico y con apatía corriendo por mis venas en lugar de sangre.

Perdona que sea tan orgullosa para todo, que prefiera la derrota antes que pedir ayuda, que me muestre indiferente cuando en realidad por dentro estoy cayendo en pedazos, que me trage todas ésas preguntas que muero por hacer, que esquive la pregunta de ¿cómo estoy? con palabras rebuscadas solo para no contestar con ése hipócrita "bien" que tanto me hace daño cada que sale de mi boca.

Lamento disculparme tanto y por todo, lamento que no existas y no puedas leer mis disculpas y lamentos.

Lo siento...

Traición...



Traición...
El cómplice, el compañero,
ya no comparte conmigo,
ya no me abraza cariñoso,
ni me toma la mano
llevándome a destinos inesperados.

Se ha transformado
en mar de ansiedad y frustración,
en juegos perversos,
en gritos de soledad.

Me voltea la cara,
no escucha súplicas,
no contesta a mi llamado,
ni le preocupan
los ríos de angustia
que corren en secreto por mis mejillas.

Dejó la calidéz de mi cama,
abandonándome en inquietudes,
librando la batalla en solitario
contra los sueños rotos
y recuerdos revestidos de falsedades.

No, dejo de ser mi cómplice y compañero,
el silencio ya no comparte conmigo,
ni me abraza cariñoso,
ni me toma de la mano
llevándome a destinos inesperados.

El silencio traidor,
rompió nuestro pacto,
y se declaró enemigo...

mayo 03, 2009

Recuerdo invernal



Nas!!

Me moví desesperada en la cama, revolviendo las cobijas, intentando conciliar el sueño que huía de mi sin razón.

El sonido del viento al pasar entre las ramas de los árboles mentenía mis sentidos inconscientemente alertas y me provocaba escalofríos. Observé mi ventana, con el marco adornado con la nieve que caía insistente desde hacía un par de días y una sensación extraña, semejante a un recuerdo fugaz, olvidado sin querer, abrumó mi mente, obligando a mi cuerpo a salir de la cama con prisa.

Me puse unas botas y una gruesa chamarra sobre la pijama, y salí del cuarto procurando causar el menor ruido posible al bajar las escaleras, evitando las miradas fijas y acusatorias de los rostros en las fotografías colgadas en las paredes.

Al llegar a la puerta de entrada, la cabeza color azabache de "Rocky" se levantó pesadamente y me vió con una interrogante reflejada en sus ojos oscuros, brillantes e inteligentes.

Mantuve la calma, quedándome muy quieta ante su análisis, y suspiré aliviada cuando pareció satisfecho. Sacudió su cabeza moviendo sus orejas y robándome una sonrisa cariñosa, para luego volver a acomodarse en su pequeña cama.

El aire helado entró en mis pulmones apenas abrí la puerta, pero sin perder tiempo, salí a la calle cubierta de un capa blanca de nieve bañada con tonos anaranjados por la luz de un farol cercano.

Caminé con dificultad, con los brazos cruzados como si no quisiera dejar escapar mi calor corporal y llegué hasta el farol, temblando, intentando adivinar la hora en base a la penumbra que se extendía por el horizonte.

Contemplé el cielo, jugando a unir las estrellas y encontrar las mitologías plasmadas ya sea por destino o casualidad.

Esperé... clavada a la nieve bajo mis pies, a un lado del farol. Esperé hasta oir el sonido de otros pasos en la calle acercándose.

El vaho que escapaba de mi boca se detuvo por un instante eterno, aguardando que la suileta se acercara lo suficiente a la luz del farol como para verlo claramente.

La duda se desvaneció con rapidéz. Y ya bajo la luz, pude reconocer ése rostro pálido, tan diferente y al mismo tiempo igual que siempre, ésos ojos que absorbían mi mente y alma sin esfuerzo.

Sin dejar de adentrarme en la profundidad de sus ojos, me acerqué sin decir una palabra y sonrió con picardía como siempre hacía, dejándome nuevamente sin aliento.

Recorrió con sus dedos fríos mis labios, y recordé pasados no tan lejanos y los saboreé cual presente, dejandome extasiada. Su sonrisa decayó en ése momento y una traicionera lágrima se atrevió recorrer su piel.

No entendí, no quería entender. Tomé su rostro entre mis manos y besé lentamente el camino húmedo que había dejado su lágrima.

Dijo unas palabras apresuradas, pero no lo escuchaba, no habría escuchado ni los gritos del mundo entero. Besé las comisuras de su boca y sus labios pero sin reacción alguna.

Susurré su nombre a modo de súplica, apostando todo en ése momento.

Enojado sujetó mis manos con fuerza, y su gesto de dolor quedó grabado con fuego en mi memoria. Luego me besó con furia y me pegó a su cuerpo, haciéndome olvidar por completo el frío que nos envolvía.

Sumé a los pasados no tan lejanos, éste nuevo presente exquisito.

Aunque fuera por una noche, olvidábamos los errores y el tiempo que había estado en contra nuestra. Sin preocuparnos del futuro, sin hacernos promesas de eternidad...

mayo 01, 2009

Un quizá...

Cuando se evapore mi efímera victoria,
añoraré la sensación de la derrota
que bajo la piel
reside siempre inquieta.

Entre máscaras de nada,
indiferencia ahogada,
el impulso culpable,
cuestionará sus razones,
más sin embargo
mantendrá el paso ansioso,
que pretende hallar un motivo,
una respuesta,
al origen de las marcas
olvidadas por error en mi ser.