junio 26, 2009

Cobarde conclusión.



Desespera el patético consejo,
que se suma a los ruidosos silencios
que yacen en la tierra seca y estéril.

No basta la frase que consuela,
que anima, que da esperanza.
No basta la mirada que entiende,
que no juzga, que enternece las entrañas.
No basta la palabra que perdona,
que ama, que olvida.

Ya dejo abandonado
el ruego y la súplica,
a merced de una tormenta,
que se lleva lo insuficiente,
lo imposible, lo irreal.

Porque no basta.
Nunca.

junio 21, 2009

Lullaby to me.

Descansa pequeña,
duerme y sueña los sueños que no recordarás jamás.
Recuesta tu cabeza en mi pecho,
sincroniza tu respiración con la mía,
no temas más, deja ya los lamentos.

Toma valor de mi calor,
el frío es solo un lejano recuerdo.
El tierno beso nocturno
disipa la niebla que acompaña a la noche
y ahuyenta las sombras de tus miedos.


Últimamente no sé que me resulta más difícil, hablar o escribir.

Cuando quiero decir algo importante, no sale sonido alguno de mi boca. Cuando quiero escribir, solo logro llenar hojas y hojas de incoherencias, garabatos que no satisfacen mi hambre insaciable desahogo.

Voy a dormir para recuperar mis ánimos. Solo Morfeo sabe como.

junio 18, 2009

Efecto musical.

Sing the song of the night wind, the time is coming.

Sing the song of the night wind when having sweet dreams.

Sleep 'til the night wind ends, the night wind will sing for you.

Your song and my song.

It goes on forever*.


Hay melodías que te hacen sonreír, que te hacen bailar, pensar, reflexionar, llorar, olvidar. Hay melodías que provocan o amplifican un solo sentimiento, y hay otras que impactan en nuestras vidas.

La música es magia, no hay nada que se pueda comparar al momento en que escuchas algo que deja un nudo en tu garganta, las notas musicales acariciando tus sentidos, o cuando puedes sentir como un escalofrío o una calidez recorre todo tu cuerpo.

Hay melodías que inspiran...

Yo voy a recorrer otro camino
no se cuál, ni a dónde me lleve,
no voy a huir o esconderme,
voy a alejarme,
a dejar todo detrás,
voy a reconciliarme conmigo,
con todo, con todos.

Iré al mar,
a que las olas se lleven ésa historia,
y poder cambiar la mía,
con la fuerza del viento
enfriando mis venas
y aclarando mis ideas.


*Mighty Joe Young Nana

junio 11, 2009

Voces Internas

Antes de llegar a ése lugar, me susurras la misma pregunta de siempre: ¿Que haces aquí?

Pero como siempre sacudo la cabeza para intentar alejarte, a pesar de que sé que es un esfuerzo inútil. De cualquier forma continuo caminando, esperando algún día tener una buena respuesta para tu pregunta.

Una vez ahí, todo se vuelve confuso, tus gritos, tus súplicas, más de tus preguntas, reproches, regaños, se revuelven con mis gritos, mis súplicas, mis preguntas, reproches y regaños.

Esta todo borroso, no entiendo, ni pretendo algún día entenderlo, te busco cuando quiero olvidar, te maldigo cuando presumes tus victorias, y te idolatro cuando me impones tu voluntad.

A veces me usas para tus propósitos, no me dejas opciones y me orillas a situaciones en las que nunca hubiera terminado si no fuera por ti.

No recuerdo tu pasado ni tu origen, más sin embargo, no cuestiono tu existencia y no concibo existir sin el consuelo que me ofrece el eco que produces en mi.

Si callas me inquieto, más sin compartes mis silencios te hago complice de un par de secretos, que habrá que olvidar a la brevedad posible.

Cada vez, cada vez que estoy por llegar a ése lugar, espero a que me preguntes ¿que hago ahí?, espero con ansias tu pregunta sin respuesta, porque me recuerda que estas cerca, que me acompañas, y que nunca te alejas demasiado.

Quizá por eso me siento con valor para seguir caminando...

junio 07, 2009

Señales Divinas.



Se repitió la sensación hirviente y ácida que recorría su garganta cada que oía palabras que le recordaran las razones por las que no debería estar ahí.

Consiente de que su mirada podría delatarla, cerró los ojos unos segundos, para recuperar la compostura, para que al volver a abrirlos pudiera estar segura de que cualquier vestigio del dolor hubiera desaparecido por completo.

Inhaló y exhaló despacio, habló con calma, rió con soltura, más sin embargo volteaba a su alrededor como buscando una salida, considerando la posibilidad de escapar si se volvía insoportable aquella situación.

Pero calló ésa voz y quedó solo el sonido de la ciudad al fondo, clavó sus ojos en un punto lejano, en otra gente, con una envidia fugaz. Se avivó la urgencia inconsciente de salir huyendo, pero su cuerpo se negaba a alejarse demasiado.

Necesitaba un empujón para lograr moverse, o una bofetada para hacerla reaccionar. O quizá una súbita señal divina imposible de dudar o ignorar.

Se quedó en blanco, ya sin palabras ni risas de las que abusar. Solo esperando que terminara, esperando aquella señal.

Mientras el viento jugó con sus cabellos, mientras su cuerpo tenso reprochaba el cambio, mientras el silencio facilitaba que un ligero arrepentimiento se colara en su pensamiento, y mientras la sangre se enfriaba, tomó valor de algún rincón subconsciente, se levantó y sin pensarlo más se despidió.

Ya no podía esperar más señales.